Por Ignacio Castro
Corría el 12 de marzo de 1975, a meses del golpe de Estado, Susana Oxandaburu de 29 años nacida un 15 de enero de 1946 en Villa Huidobro, estudiante de Psicología en la UNC y periodista independiente, en una tarde soleada fue con su novio a una parada en Córdoba Capital a tomar un colectivo no sabía que la vida de ambos, especialmente la suya, cambiaria por completo y el único destino de esa parada de colectivos seria el terror en su más amplio concepto.

Ese día, Susana y su novio, Rubén Gómez (que se estaba recuperando de una afección pulmonar), fueron abordados por una patota policial que los detuvo para ponerlos días después, el 20 de marzo, a disposición del Ejecutivo Nacional “sospechados de actividades políticas”, sin ningún detalle que fuera siquiera “comprometedor”. Susana fue a parar al Buen Pastor, que oficiaba en ese entonces como una cárcel de mujeres en tanto que su novio quedó alojado en una Penitenciaria de la Ciudad.
El decreto nacional, de carácter reservado en ese entonces, por el cual se argumentó la detención de Susana y Rubén, entre otros tantos, fue el 729 del 19/3/75. Lo cierto es que en 1975 en la última etapa del Gobierno constitucional de Estela Martínez de Perón se dictaron normas secretas que tenían como finalidad reglamentar en lo que se consideraba como “lucha contra la subversión”.
Ely Bustos, vive en Villa Huidobro y es familiar indirecta de Susana a quien recuerda con mucho afecto, esta vecina quedó en custodia de los documentos reunidos por Susana que refrendan su travesía por el horror. Cuenta Ely que hasta sus últimos días Susana se sentía perseguida y nunca estaba tranquila, una de las tantas huellas que sembró en ella un Estado terrorista que debió protegerla y no sumergirla en una pesadilla de la cual nunca pudo salir.


Ely luchó los últimos tres años para traerla de San Luis ya que Susana estaba muy enferma, sus últimos días los franqueó en el Hogar Los Aromos de Huinca. Falleció un 4 de marzo a 20 días de un nuevo aniversario del golpe de Estado, “Era atrapante y muy triste escuchar cada vez que ella contaba todo lo que había pasado. Ella desde que volvió del exilio siempre estuvo por tiempos cortos en diferentes ciudades, siempre se sintió perseguida por todo lo vivido. Ocultaba su documento, nunca volvió a ser la misma”, relata y agrega con admiración, “Susy tenía una inteligencia única”.
Prontuario “DE00079”
En junio de 1975 Susana se encontraba detenida en la Cárcel El Buen Pastor que se construyó a principios de 1900 por un proyecto de administración de correccionales por parte de religiosas, “luego tuvo sentido en una sociedad que estaba a favor de diseñar un castigo específicamente para mujer, en un contexto en el que además se estaba reformando el sistema penitenciario para instituciones masculinas. Durante la intervención del brigadier Raúl Óscar Lacabanne en Córdoba y la última dictadura militar (1976-1983), el penal funcionó como un lugar de reclusión de detenidas políticas, en esos años fue escenario de una fuga de película y actualmente convertido en un Multiespacio Cultural. En ese lugar al ingresar Susana inició una huelga de hambre para protestar por su detención la cual prolongo durante tres días, desde el 14 al 17 de abril de 1975.
En los documentos que guardaba celosamente Susana y ahora Ely, figura una nota del 14 de junio de 1975, ese día, la joven escribe de puño y letra una nota dirigida a la Madre Superiora del Buen Pastor en calidad de detenida política con objeto de solicitar una visita privada de su compañero, Rubén Gómez, con quien convivía desde hace tiempo y que se encontraba detenido en una Penitenciaría. No se precisa entre esos papeles si finalmente la visita fue concedida. Otro de los documentos consiste en una nota dirigida al Ministro del Interior de ese entonces, Dr. Ángel Federico Robledo, escrita por el padre de Rubén, Ramón Gómez, quien se presenta como Concejal del Frente de Liberación nacional de Buenos Aires, “al elevar esta solicitud, deseo fervientemente que su Excelencia pueda cumplir su gestión con el éxito que esperan millones de argentinos para ver realizada la revolución en paz que le General Perón indicara como legado póstumo, en los últimos momentos de su vida física”, finalizaba la nota.
Pero pese a la misiva, Rubén y Susana no solo no recuperaron la libertad, sino que el hombre fue trasladado al Penal de Resistencia, Chaco. Con el argumento de adoptar los recaudos necesarios para garantizar la paz social, la seguridad pública y el orden institucional del País, se decretó oficialmente el 25 de marzo de 1975 el arresto de Susana siendo alojada el 30 de septiembre de 1976 en la Penitenciaria N 1 de Capital en el pabellón 14 su prontuario llevaba el numero DE00079. Se constata que durante su detención sufre lesiones gravísimas a causa de la tortura. En su legajo figura un dato aun más perturbador: Causa de la detención no especificada, nadie sabía porque estaba presa.


“Estaba más loca que una cabra”
Susana estuvo años como presa política y sin causa hasta que la exiliaron desde Devoto, ella relata ese momento en una nota que dejó entre sus documentos, “de la cárcel me llevan a Coordinación Federal, me suben a un avión, me acompaña el piloto hasta el asiento y allí me entrega el pasaporte . Al llegar a Alemania me estaba esperando una mujer que hablaba castellano. Me llevan a un lugar donde iban a parar los exiliados allí le caigo bien a un matrimonio que trabajaba por los derechos humanos y me llevan a vivir a su casa. El aislamiento hace que me deteriore psicológicamente (estaba más loca que una cabra) y entonces decido irme a España allí habló con gente de Naciones Unidas y me exilian a España donde permanezco hasta mi regreso en 1983 con el Gobierno constitucional de Alfonsín”.
El decreto por el cual se ordena el exilio de Susana, entre otros detenidos, fue el S 461 y se firmó en 1980 a tres años del retorno de la democracia.
Ya en Argentina en 1983, Susana, intenta rehacer su vida, retoma sus estudios y va migrando por diferentes ciudades como, Carlos Paz, Santa Rosa, Villa Huidobro, en San Rafael Mendoza donde trabaja como ayudante de Cátedra de Psicología y además se destaca en la prestación de servicios en el Departamento del Discapacitado y la Familia, donde da charlas de ayuda a los padres. “Por muchos años perdimos contacto, no sabíamos nada de ella, pensábamos que había muerto”, señala, Eli. A principios de 2000 Susana se radica en san Luis donde comienza a estudiar la Licenciatura en Comunicación Social y cursa hasta tercer año, en ese entonces preside una agrupación estudiantil Universitaria, con una participación activa en 2012 protagoniza una resonante denuncia por discriminación ideológica en la Carrera de Periodismo de la UNSL, la misma tomó estado público a través de medios provinciales. En 2015 tramita una indemnización comprendida en Leyes reparatorias para las víctimas del terrorismo de Estado.

Después de tantos destinos recorridos, con su certeza de que seguían persiguiéndola, fue en San Luis ocurrió la enfermedad que flaqueó sus fuerzas y Ely pugnó por traerla hacia su tierra natal Villa Huidobro y finalmente su última parada en Huinca Renancó donde permaneció alojada en un Hogar de adultos mayores.
En sus últimos días Susana, fumaba y no podía huir del pasado que se empeñaba en seguir atormentándola desde esa maldita estación de colectivos. Solía inquirirse de como un Estado que debía bregar por su integridad terminó por secuestrarla y arrebatar de golpe su futuro de la peor manera posible, torturándola, exiliándola de su propia tierra solo por una sospecha de pensar distinto. Ya su vida era una fantasmagórica ruleta donde la bola jamás caía en el presente, sin embargo (lo manifiestan sus documentos que solo confió a Ely) jamás dejó de luchar. Tanto, que tal vez la muerte debió pedirle permiso para llevársela.