¿Usted es el Presidente Illia, no?, una emotiva anécdota de su paso por Huinca Renancó

Un día de Junio, pero de 1966 a días de su derrocamiento por un golpe militar, Arturo Illia, paraba a comer junto a su comitiva en un Restaurante de Huinca ubicado sobre la ruta 35 propiedad de la familia Barbagallo.

La humildad que lo caracterizaba a este político argentino se mantiene aun presente en una anécdota que recuerda, quien era entonces una niña de 8 años, sentada haciendo sus deberes en un rincón de ese Comedor, Graciela Barbagallo:

“Don Arturo Illia, recuerdo su paso por el restaurante que tenían mis padres en la Ruta 35, al lado de la estación de servicio. Era para esta época, yo tenía unos 8 años, hacía los deberes en una mesita ubicada en un rincón del comedor, él se acercó, tomó mi cuaderno, tenía dibujada la Casita Histórica de Tucumán y escribió una dedicatoria. Era un sábado por la tarde, merendó con toda su comitiva, unas diez personas, y se fueron rápidamente, a tal punto que mi papá llamó por teléfono a algunos radicales del pueblo, entre ellos a Don Salinas, el farmacéutico, pero no llegó a tiempo (Acontecimiento que me recordó siempre cuando lo tuve de profesor en el Secundario).
Todo quedó en mi memoria y el recuerdo de mi madre que emocionada le preguntó… Ud. es el presidente Illia, no?
No existía la tele… Sí abundaban los diarios y revistas.
Celulares… Ni en nuestra imaginación, sólo un teléfono fijo en la YPF.
Cámara de fotos… Privilegio para algunos.
Les debo la selfie, el paso del Dr. Illia por nuestra casa, quedó bien guardadito en el corazón y de ahí no se borra ni desaparece”.

Honesto y honrado

De illia Se destacó su honestidad y honradez, siendo ejemplo de esto el hecho de que vivió casi toda su vida en su humilde casa de Cruz del Eje, donde se dedicaba a la medicina, y que nunca utilizó su influencia a su favor, a punto tal de tener que vender su auto estando en el ejercicio del mando y de negarse a utilizar fondos públicos para financiar sus tratamientos médicos. Luego de su gobierno, mantuvo su activa militancia política, rechazó la jubilación que le correspondía como expresidente y volvió a su pueblo para seguir dedicándose a la medicina.

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