La conmovedora historia de Pedrito “El cafetero”

Desde muy chico partió desde un inhóspito paraje de San Luis hacia Buenos Aires para trabajar en una fabrica de ropa, se quedó sin trabajo en varias oportunidades y debió pegar la vuelta con su familia. Hace 20 años se gana la vida vendiendo café en Tilisarao. Nunca dejó de luchar.

Es Pedrito el cafetero, ya todos lo conocen por ese nombre en Tilisarao, sin embargo pocos saben de su historia de perseverancia ante las adversidades. El hombre nunca se dio por vencido y hoy sigue levantándose a las tres de la mañana para vender, según dicen quienes lo probaron, uno de los mejores cafés puntanos.

“Soy de un Paraje “las Cañas” y nos trasladamos a la Cocha, y yo después a los 12 años me fui a Buenos Aires, donde estuve 37 años. Somos 10 hermanos 7 varones y 3 mujeres”, comienza narrando su historia de vida, “de ahí fui a trabajar a la zona de Quilmes. Imagínate nunca había estado en una Ciudad, estaba con gente que eran todos italianos, pero me fui adaptando yo trabajaba en la costura en una fabrica de ropa hasta que cerró. Siempre trabaje en eso”, comenta a Cabledigital.

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” Después trabaje de fletero seis años y finalmente me vine para Tilisarao, siempre tuve la idea de volver, un día me vine a que sea a lo que Dios quiera, fue un 31 de diciembre hace 20 años, cargue a mis dos hijos y me vine. Cristian y Carolina, ellos crecieron acá”

Las adversidades laborales continuaron

Pedrito narra que al regresar era con la idea de una venta de zapatillas, “y ocurrió lo del 2001 y no lo pude hacerlo mas y se me terminó ese negocio, estuve trabajando en el trueque y después en una fabrica de camisas y ahí cerró la fabrica y de nuevo me quede sin trabajo y peleandola hacia changas pero cobrando una miseria”, recuerda.

El Café, una salida

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Emocionado el hombre rememora que se encontraba en un a situación muy compleja, sin trabajo y con dos hijos, prácticamente en la calle.

“Entonces decidí vender café, surge por un amigo en Buenos Aires que hacia ese trabajo y le iba bien, dije un día voy a probar y empece a preguntarle a la gente si me compraría y me decían que si, y un día salí recorrí varios lugares, conseguí un carrito de bebe y lo adapte con rueditas para poner un cajón con cuatro termos, tres de café y uno de leche y un día me fui a la Terminal desde ese día seguí yendo todos los días a las 5 de la mañana”

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“A las tres me levanto para preparar todo y tener todo listo para las 5 hs. 20 años pasaron y acá estoy. De lunes a sábado. Todavía tengo clientes de esa época que me compran. Yo agradezco a Dios haber hecho esto, porque no tenia trabajo y no teníamos que comer”

“Los primeros días fueron complicados porque se vendía poquito y fui aumentando la clientela y hasta el día de hoy vivo de eso y lo hago con ganas”, dice emocionado.