Imperdible: La aventura de un niño cordobes para poder visitar a sus abuelos

Dos efectivos policiales fueron los celestinos de Lautaro, un niño de 10 años que llevó a cabo una singular «aventura» para encontrarse con sus abuelos.

En estos tiempos, los seres humanos vivimos una encrucijada frente al momento histórico que atravesamos a nivel mundial. Ello implica, también, padecer la tristeza que nos provoca no poder estar cerca de las personas que amamos, poder abrazarlas, besarlas o simplemente estrechar su mano.

Quizás Lautaro, un pequeño de tan solo 10 años, que pasó más de dos meses sin poder ver a sus abuelos por la cuarentena, no lo aguantó más; y esperó hasta que su madre durmiera para armarse de valor, tomó dos mochilas con útiles escolares, barbijos y alcohol en gel e inmediatamente salió en busca de estas personas que tanto extrañaba.

El hecho fue así: comisionados por un niño que se encontraba perdido en Camino San Carlos km 8 1/2, la dotación se encuentra con Lautaro. Aduciendo que se había extraviado, condujo a los uniformados durante un par de kilómetros, supuestamente a su domicilio particular. Y ambos policías lo trasladaron hasta llegar a una vivienda. Una vez en el lugar, no fue su mamá quien salió a recibirlos sino los abuelos de Lauti, a quienes el niño no había visto desde que comenzó la cuarentena. Entre lágrimas y cariños, recibieron a su nieto con la promesa de volverse a encontrar cuando estuvieran fuera de peligro.

Desde cerca, los uniformados que vivieron este reencuentro, observaban convencidos que no todo está perdido. Que el trabajo que realizan día a día vale la pena por vivir momentos como éste. Que ni siquiera un virus invisible es capaz de acobardar al amor más puro.

Probablemente el Oficial Principal Maximiliano Merlo junto a su dupla, el Cabo 1º Matías Maldonado, no imaginaron que un día de guardia como otros, desataría una avalancha de interés por parte de los medios periodísticos que quisieron registrar lo ocurrido. Y es que en medio de la pandemia que vive el mundo entero, un simple acto de cariño cambia la percepción de amor que conocemos.

Maximiliano y Matías desde hace dos años son parte de un grupo de trabajo en la Patrulla Rural Sur. Una compañía que se encuentra unida a pesar de cualquier incidencia, que cuentan los unos con los otros, que predican las acciones con ejemplos.

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