Daract: Insólito, impidieron ingresar a a San Luis a Gala, una perra de asistencia

En un puesto fronterizo impidieron a sus propietarios que la entraran a la provincia. La Policía Caminera dijo que los dueños no tenían autorización del Comité de Crisis para ingresar al animal.

El jueves pasado la atleta Carla Vidal, campeona nacional de los 10 kilómetros, publicó en sus redes sociales que en el puesto fronterizo de Justo Daract le impidieron el ingreso de su mascota de asistencia, la que viajó desde Buenos Aires hasta la provincia de San Luis, pero según informó la Policía Caminera, la solicitante no acreditó ese rol del animal y no contaba con el permiso correspondiente del Comité de Crisis para entrar. Posiblemente pueda hacerlo esta semana, señala el Diario La República.

Vidal y su pareja, el maratonista olímpico Luis Molina, llegaron a San Luis una semana antes de que el gobierno nacional decretara la cuarentena. “La idea era que mis suegros la trajeran, pero nos tomó por sorpresa la pandemia”, dijo la deportista, quien señaló que una vez que se levantó la Fase 1 en Castelar, donde está su perra de nombre Gala, se pusieron en marcha para buscar un transporte especializado.

Antes de confirmar el viaje investigaron si necesitaban algún documento para el ingreso de Gala. “Fuimos hasta la Policía Caminera y nos dijeron que no había ningún inconveniente, que solo lleváramos alcohol en gel y barbijos. El miércoles a la madrugada emprendió viaje hacia San Luis. Pasaron por Córdoba sin problemas, pero al llegar a Justo Daract, todo cambió”, destacó.

Recordó que cuando llegaron a retirarla se encontraron con que no podía pasar, ya que no contaban con la autorización del Comité de Crisis. “Presentamos la libreta de sanidad y el certificado de asistencia. La vimos a través de la reja y fue muy angustiante. Después de siete horas tuvo que volver a Buenos Aires. Gala está operada de una hernia y el viaje fue riesgoso”, detalló Vidal, quien hizo hincapié en que la perra la ayudó en situaciones de ataques de ansiedad y estrés.

La Publicación en Facebook de Carla:

Quizás no la conozcas a Gala , así q antes de contarte lo q paso en San Luis, te cuento quien es ella .

Gala es una perra galgo que fue rescatada de un basural a donde fue arrojada por galgeros, por Luis y Nadia

Costo mucho recuperarla y tuvo muchos momentos amargos hasta volver a ponerse en pie.

Para los q la conocemos es la perra más dulce del mundo.
Lo acompaña en cada carrera, es un mimo en cuatro patas
Y se come todo lo q dejas en su camino , incluidos los budines para el mate !

Luis Molina atleta olímpico, está residiendo en Juana Koslay, un pueblo en la ciudad San Luis junto a Carla y para tener a Gala a su lado, contrato a quien la lleve hasta su nuevo hogar.

Para ello Saco todos los permisos y las autorizaciones pertinentes , y contrato a una empresa para q lleve a Gala por vía terrestre, Atravesando Santa Fe y Córdoba hasta llegar al puesto fronterizo de San Luis, donde la esperaba Luis Molina para el reencuentro.

Al llegar con ella a San Luis, tras mil horas de viaje, el control policial puntano decidió que la perra no podía ingresar a la provincia a raíz de las medidas de aislamiento dispuestas por la pandemia del coronavirus Covid-19 .

Gala quedó de un lado de la reja y Luis Molina del otro acariciandola

Ahí les dijeron que no podían pasar, que la perra tampoco y que Luis tampoco podía cruzar esa valla.

Aunque todos le explicaron q solo pasaba la perra, q tenían todo en regla y que los animales no contagian, solo los humanos (parece q allí esta info aún no llego) la policía del lugar no cedió (y según cuentan tampoco tenían predisposición)

Solo había q soltar a Gala y dejarla en manos de Luis
Pero no fue posible

Mientras esto pasaba, al lado camiones circulaban de un lado al otro.

Bastante ridícula la imagen , porque si quizás soltaran a Gala y cruzába sola como uno de los tantos perros callejeros q iban y venían, no pasaba nada.

Pasaron seis horas tratando de ubicar alguna autoridad q les de bola pero no hubo caso

Les sellaron las puertas y mandaron de vuelta a Cañuelas, desde donde habían salido.

Hoy otra vez están separados a más de 800 km, esperando una respuesta coherente a tamaña incoherencia

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