Acusado de abuso sexual por un ex seminarista, el párroco prestó declaración en el Palacio de Justicia piquense.

El cura José Padilla declaró esta mañana en Fiscalía de General Pico tras la acusación de abuso sexual que pesa en su contra, elevada por un joven llamado Vicente Suárez Wollert, de Santa Fe. La misma se habría producido cuando el párroco integrana la Fraternidad de Belén. 

Aproximadamente a la hora 11, se retiró de Tribunales junto a su representante legal, Jorge Salamone, en libertad. Según se pudo conocer aún no habría sido notificado por la Justicia piquense. 

Tras la salida, manifestó que hablará más adelante con la prensa y su abogado evitó contestar preguntas de los medios. 

La acusación

El cura José Miguel Padilla, a cargo de la parroquia y de un colegio de Intendente Alvear, fue acusado públicamente a principios de mes por acoso sexual por un joven que hace tres años se postuló para ser monje.

Vicente Suárez Wollert contó hace unos diez días en su cuenta de Twitter que fue acosado sexualmente por Padilla. Después, aceptó una entrevista en el programa Puro Cuento de Radio Costa Paraná 88.1, que fue reproducida por el portal Entre Ríos Ahora.

Dijo que la convivencia llevaba no más de tres meses y era «el nuevo» en Alvear. Lo sorprendió cierto trato privilegiado que empezó a tener. Pero no encontró nada extraordinario en eso. Hasta que sucedió todo lo que sucedió.

Un día el padre fundador pidió que fuera a su habitación. Que debía medirle la presión arterial y ponerle crema en un tobillo, lastimado producto de una caída. Eso hizo: fue a su habitación, le midió la presión, le aplicó la pomada en el tobillo.

-Me dijo que nadie lo iba a hacer mejor que yo. Dije que sí, que iría, y pregunté si tenía que ir con mi Ángel Guardián, que me seguía a sol y a sombra. Me dijo que no, que tenía que ir solo. Fue ahí que pasó: primero dijo una serie de incoherencias, que uno tiene que compartir el alma. Esa frase siempre la decía para justificar las groserías que decía o cuando se propasaba. Hasta ahí no había contacto físico. Me empecé a ponerme nervioso. Intento salir de la habitación, pero el salta de la cama, me agarró de atrás, me besó el cuello y me dijo que yo era solamente de él. Me acuerdo las palabras justas que me dijo: “Ya te siento un poquito más mío”. Pensé que estaba poniendo a prueba mi castidad. Cualquier cosa pensé, menos que la persona que estaba encargada de cuidarnos, iba a tener este tipo de intenciones.

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