Desde Villa Huidobro a San Luis – Promesa Cumplida: Se subió al caballo y fue a visitar a su amigo, a 120 km de distancia

Ricardo Campora (61) es productor rural de Villa Huidobro y cumplió una particular promesa días atrás cuando emprendió una cabalgata en solitario por una gran amistad que lo une a un vecino puntano.

 Villa Huidobro es pueblo de Cabalgatas y “Calucho” como se lo conoce allí es hombre de guitarra y caballos y un férreo defensor del monte autóctono, ha protagonizado muchas de estas aventuras por los caldenales de la zona, pero nunca una en solitario como decidió emprender en esta oportunidad.

 El motor de esta travesía fue la amistad que lo une con un amigo entrañable en la Provincia de San Luis a quien en algún momento de asado y vino le había prometido que volvería a visitarlo, pero montado de a caballo, y ese día llegó el pasado 8 de noviembre cuando Calucho alistó dos corceles (uno carguero) y se internó en los caminos más allá del horizonte, hacia el poniente.

  Ya en su casa Ricardo cuenta las vicisitudes del viajes donde el primer día fue el más duro por la alta temperatura, “Fue Una mini cabalgata, solo, concretando un proyecto que tenía hace algún tiempo de visitar amigos de la provincia de San Luis a qienes les había prometido que los iba a visitar a caballo, Fueron 120 km en total”, dice y agrega, “Fui hasta Batavia, Salí tempranito el viernes partí del campo nuestro, ese día fue el día más duro porque hacía mucho calor, lo sufrí un poco yo no obstante fui descansando, no matando los caballos como se dice”, relata.

 La temperatura en le preimer dia de viaje día llego a los 30 grados, “ese día llegue hasta la Nacional, la Estancia Los Tucumanos, donde el encargado, Andres Olivera, me esperaba y ahí pase el primer medio día, antes de eso había hecho un alto en la casilla del Consorcio Caminero donde los muchachos me dieron agua fresca y estaban almorzando y los acompañe”, cuenta, le recorrdio estaba programado con paradas para dormir bajo techo sin embargo esa noche nio hubo suerte, “ fui hasta el Destacamento la Penca donde pensaba hacer noche pero el policía no estaba, no había nadie, dormí en la calle con una tormenta que se había avecinaba, pero iba preparado con un poncho de agua por las dudas, fue la única noche que dormí a campo abierto, tempranito al otro día, ya había ensillado y seguí camino para aprovechar la fresca, ahí llegue a Buena Esperanza (San Luis)”, el jinete pasó la mayor parte en esa localidad recuperando energias para lo que faltaba de travesia, al dia siguiente ya restablecido partió hacia Fortin el Patria.

  Calucho comenta que su preocupación mayor erqan los caballos, que tuvieran agua y pasto, “a todo lugar donde llegaba me interesaba por los caballos que tuvieran lo necesario, pasto y agua, donde ubicarlos y siempre que pregunte donde podía parar me ofrecían casa para mí, aprovecho para saludar a, Guido Pereyra, un vecino que me ofreció su casa y eso es lo lindo de estos viajes porque haces nuevas amistades que lo van acompañando toda la vida”, rememora.

 Finalmente tras tres días de cabalgata el destino estaba cerca, “llegue a Batavia a la casa de Lito Diaz, un gran amigo de muchos años, el me esperaba, no sabía qué día llegaba, pero me esperaba”, el encuentro quedo sumido a un fuerte abrazo, la palabra empeñada por estos lugares todavía tiene un valor inquebrantable y quien cumple su promesa ratifica el lazo de amistad, así se sentía.

“El Balance fue muy positivo, me causo una hermosa impresión, porque siempre iba a la vera de la ruta galopando o al tranco con mi caballo y un carguero donde llevaba todo lo que necesitaba para el viaje, otra cosa a destacar era la buena impresión que causaba en la gente, la bocina, el saludo incluso hubo dos personas que pararon y me preguntaban de donde era, si necesitaba algo, eso me reconfortó mucho, me dio mas tranquilidad, que sabia a cualquier lugar que llegara iba  a ser bien tratado”, comenta.

, Ricardo es amante del paisaje autóctono y defensor del mismo por eso dice que disfruto cada momento donde se cruzaba con enormes caldenales propios del sur oeste de Córdoba y sur este de San Luis, “fui disfrutando el paisaje de San Luis, que como dijera Argentino Luna, que lindo que esta San Luis. Tuve la suerte de ver ñandúes, la suerte de a la vuelta ver Pumas que son hermosos, los caldenes, el monte los chañares, unos campos enormes muy bonitos y me llene la vista con ese paisaje, que me traje de vuelta”, destaca.

 Esta cabalgata, de las tantas que ha realizado Ricardo, ha quedado como una de las más emotivas, porque la realizó solo, con más de 60 años y para cumplir una promesa a un amigo, condimentos suficientes para que la travesía encuadre en una aventura, de las cuales Villa Huidobro o Cañada Verde tiene a montones.

 “Cañada se ha destacado en esto de las Cabalgatas y hemos participado de muchas, donde hemos llegado a ser alrededor de 100 montados que han andado en estos caminos”, estos caminos que siguen pisando los caballos, como antaño lo hacia el Ranquel en sus excursiones por el Mamull Mapu (País de los Montes).

I. Castro

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